lunes, 4 de agosto de 2014

¿NECESITAS IR A TERAPIA SEXUAL?



Por José Manuel González 

Cerca de 40 años ayudando a las familias a fortalecerse... 
Consultorio en Bogotá: Carrera 25 No. 52-35 (Galerías).
Consultorio en Barranquilla: Carrera 51B No. 94-334 (Buenavista).

Twitter: @cepsisex 
Citas: (57) 3106302444 


Una de las preguntas más frecuentes que las parejas me hacen es: ¿Cuando una persona necesita ir a terapia sexual?

La respuesta es compleja porque cada pareja es diferente, pero existen unos criterios generales que aceptan la mayoría de los expertos. Para mí los más importantes son:

Infidelidad

Cuando uno de los dos cónyuges se involucra sexualmente con otra persona surge una situación que amerita la búsqueda de una ayuda profesional. Estas crisis conyugales pueden llegar a destruir la pareja si no se manejan adecuadamente, pero con una buena intervención se puede lograr que el matrimonio salga fortificado del problema.

Sientes ansiedad y frustración

En general se piensa que el sexo debería ser el regalo más maravilloso entre dos personas que se aman. Pero si al hacer el amor sientes ansiedad, miedo y frustración, es mejor encontrar qué es lo que está ocasionando estos sentimientos lo antes posible, ya que es más fácil resolver los problemas sexuales cuando son pequeños y apenas están comenzando.

El deseo disminuyo o desapareció

La frecuencia normal en las parejas estables varia por muchos factores: edad, estado de salud, conflictos conyugales, etc. Pero entre los expertos está claro que las parejas que demoran más de 14 días sin tener relaciones sexuales están sufriendo un problema de bajo deseo sexual. El cónyuge que si desea tener relaciones sexuales puede sentir rechazo y esto genera muchos problemas que pueden llevar al divorcio.

No se llega al orgasmo

Este cuadro clínico se presenta más frecuentemente en la mujer, pero también es posible encontrarlo en el hombre. El orgasmo es un elemento importante de la salud física y de la armonía conyugal (que tanto es afectada por su ausencia). Si orgasmo es mucho más fácil que se presente la infidelidad.


Adicciones sexuales

Las obsesiones sexuales son consideradas como tal cuando interfieren en la relación sexual y afectan el funcionamiento emocional de la pareja. Se considera que  cuando la masturbación, pornografía, o algún otro comportamiento sexual compulsivo se vuelve peligroso, entonces se puede hablar de una adicción. Las adicciones a la pornografía por Internet es cada vez más frecuente en nuestra región caribe… y producen mucho daño a la relación de pareja.


domingo, 3 de agosto de 2014

LA ADICCIÓN SEXUAL


Por Dr. José Manuel González Rodríguez
Terapia de pareja - Terapia sexual - Terapia de las adicciones - Terapias alternativas
Integrando la investigación científica y la alta tecnología occidental contemporánea
en salud y la milenaria sabiduría de la Medicina China Tradicional
Universidad del Norte de Barranquilla
Universidad Simón Bolívar de Barranquilla
Universidad Manuela Beltrán de Bogotá
Universidad del Valle de Guatemala
Hospital Mount Sinaí de Miami Beach
Escuela Neijing
Autor del “Método González” - Escritor de más de 25 libros y cerca de
100 artículos en revistas especializadas.
Miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos
Expresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología
Exprofesor de varias Universidades (en Colombia y el exterior)
Consultorio en Bogotá: Calle 119 No. 7-14, Santa Ana Medical Center.
Consultorio en Barranquilla: Carrera 51B No. 94-334, Centro Médico Vital.
Citas en Bogotá: WhatsApp (+57) 3106302444
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Citas vía Skipe o Facetime: WhatsApp (+57) 3017544461
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Autobiografía de José Manuel González Rodríguez:
Si este tema te parece interesante busca más información con el hashtag #metodogonzalez


La adicción sexual es un trastorno similar a la adicción a la comida o la adicción al trabajo. Al igual que en la adicción a las drogas, o la adicción al juego, la persona adicta pierde el control sobre sus acciones y termina haciendo cosas que le producen problemas. Este es un trastorno que afecta a la persona, a su pareja y a toda su familia. ¡Yo creo que es el cáncer mental!

Hablamos de adicción sexual cuando los deseos o necesidades eróticas de la persona se vuelven como un dictador que controla la vida del adicto. El individuo sexodependiente no puede resistir las tentaciones eróticas y termina involucrándose en relaciones sexuales problemáticas, aunque es consciente que no le conviene involucrarse en dichas actividades.

Uno de los casos más comunes es el de una persona que sabe que le hace daño ser infiel, que se compromete a permanecer fiel, pero que ante la primera oportunidad no puede vencer la tentación y cae otra vez en la infidelidad. Algo así como el comelón compulsivo que se compromete a no abusar de la comida y después no puede resistir el deseo de comerse un postre de chocolate y rompe la dieta.

La adicción sexual es más frecuente en los hombres pero también se presenta en las mujeres. Hace poco llego a Colombia una película relacionada con este tema.

La persona adicta sabe que lo que hace le trae consecuencias negativas y aunque desea parar, no puede y continua haciendo lo que no le conviene hacer. La adicción toma el control de su vida y necesita ayuda externa para recuperar el control de su existencia.

El vínculo de pareja se deteriora terriblemente porque la persona sexodependiente, sin darse cuenta, generalmente comienza a tratar a su pareja como un objeto. Esto lleva a resentimientos, frustraciones y problemas de comunicación.

La mayoría de los expertos señalan que estas 10 situaciones pueden ayudar a detectar a las personas sexodependientes:

1.    ¿Te preocupa, te sientes culpable o te avergüenzas de lo que ha sido tu vida sexual?

2.    ¿Piensa que tus tendencias sexuales son tan desenfrenadas, que a veces no las puedes controlar?

3.    ¿Te metes en problemas por dejarte llevar de tus impulsos y deseos sexuales?

4.    ¿La necesidad de pornografía o de relaciones sexuales hace que descuides y desatiendas a tus seres queridos?

5.    ¿Tu mente se mantiene pensando en sexo la mayoría del tiempo?

6.    ¿Estas frecuentemente cambiando de pareja sexual?

7.    ¿Buscas relaciones sexuales con personas de un nivel socioeconómico más bajo que el tuyo?

8.    ¿A pesar de que te agrada hacer el amor con tu pareja, frecuentemente ves pornografía, te masturbas o tienes relaciones sexuales con otras personas?

9.    ¿Dedicas a la pornografía y el sexo gran parte del tiempo que deberías dedicar a tus responsabilidades familiares, laborales o académicas?

10.  ¿Alguna vez has pensado que necesitas ayuda profesional para organizar tu vida sexual?

Terapia de la adicción sexual

Hoy existen programas muy efectivos para el tratamiento de las personas con adicción sexual. Generalmente combinan la terapia individual con la terapia de pareja y la asistencia a reuniones de grupos de apoyo, como sexólicos anónimos. Existen varios grupos de apoyo para personas con adicción sexual.  

Sexólicos Anónimos

Sexólicos Anónimos es un programa de recuperación para aquellos que tienen problemas con sus pensamientos y comportamientos sexuales que nació a finales de los años 70. 

Sexólicos Anónimos se define a sí mismo como una fraternidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse. Su dirección es P.O. Box 3565, Brentwood TN 37024-3565, Estados Unidos de América. Teléfonos oficina central: (615) 3706062 Fax: (615) 3700882. Página Web: http://www.sa.org Correo electrónico: saico@sa.org

En Colombia existen ya grupos de Sexólicos Anónimos. 
En Barranquilla puede obtenerse información en el mail cepsisex@gmail.com y WhatsApp 3106302444, en Bogotá en el mail sabogotacolombia@yahoo.es y WhatsApp 3182851443 y la web para Colombia es www.sabogotacolombia.com 

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viernes, 1 de agosto de 2014

UN NUEVO PELIGRO PARA LOS PADRES




Por José Manuel González 
Cerca de 40 años ayudando a las familias a fortalecerse... 
Consultorio en Bogotá: Carrera 25 No. 52-35 (Galerías).
Consultorio en Barranquilla: Carrera 51B No. 94-334 (Buenavista).
Twitter: @cepsisex 



Con este nombre publique hace poco en El Heraldo un articulo que quiero reproducirles hoy:

En el mes del día del padre quisiera regalarles a todos mis lectores un mensaje de alerta sobre la nueva epidemia que se divisa en el horizonte, sobre los hombres principalmente, pero no únicamente. Las mujeres también pueden caer en este problema. Estoy hablando de un fenómeno que los terapeutas sexuales estamos atendiendo cada vez más: la adicción a la pornografía.

Debo comenzar diciendo que una cosa es el desnudo artístico y otra la pornografía. La maja desnuda de Goya, por ejemplo, es una obra de arte que en nada se parece a los vídeos de una orgía donde se muestran primero planos de la intimidad.

Las personas antes tenían que comprar una revista o alquilar un vídeo para ver imágenes pornográficas. Eso les daba pena a muchas personas y por eso la cosa no era tan común. Pero con la televisión por cable, o el internet, conseguir pornografía se convirtió en algo muy fácil y privado porque nadie ve cuando se accede a las imágenes pornográficas.

Hoy cualquier persona, o niño, con una conexión a internet puede mirar pornografía gratis. La facilidad hace que la cosa sea cada vez más común. Y la adicción puede comenzar en cualquier persona por la simple curiosidad de mirar una página web con material pornográfico.

Como en todas las adicciones, al principio es cosa de unos minutos pero con el tiempo se llegan a pasar horas frente a estas imágenes.

Hace poco atendí a un hombre que perdió su empleo y su matrimonio porque dedicaba más de 8 horas diarias a la pornografía y al sexo solitario que generalmente acompaña al adicto a la pornografía.

Pero la cosa generalmente va más allá de perder muchas horas frente a la pantalla del computador. La mente del adicto cambia y su matrimonio comienza a deteriorarse por que el adicto se aparta de su mujer y de la intimidad conyugal por satisfacerse con el sexo solitario. Este es para mí el principal problema de la adicción a la pornografía: acaba con la intimidad de la pareja en facilita la crisis conyugal que muchas veces lleva al divorcio.

A los padres que me leen deseo decirles que tengan mucho cuidado con la exploración de estos sitios de sexo gratis porque sin darse cuenta pueden terminar desarrollando una adicción terrible que puede acabar con su pareja y su familia. Lo que comienza con una simple curiosidad puede complicarse y volverse parte de una epidemia que nos preocupa mucho a los terapeutas de pareja y sexuales contemporáneos.


Podría terminar contándoles que existen tratamientos efectivos para la adicción a la pornografía, pero son largos, engorrosos y delicados. Por eso no es bueno dejar que el problema avance. Es mejor tratarlo apenas se detecte.





miércoles, 30 de julio de 2014

MODELO AMIGOS-PADRES-AMANTES PARA LA ARMONÍA CONYUGAL










ADICCION Y FAMILIA



Tomado de: González, J. M. (2005) Salud Familiar y Drogadicción. 3ª Edición. Barranquilla: Editorial Antillas.


Desde la perspectiva contemporánea, la adicción al alcohol y otras drogas, al juego de azar, a la comida, al sexo y la pornografía, al trabajo, etc. es una enfermedad familiar. 

Es trasmitida a través de la familia, afecta a toda la familia, es mantenida generalmente por miembros de la familia y su recuperación debe hacerse trabajando con toda la familia. 

Todo individuo  que convive con un adicto seis o más meses se enferma. Los miembros de la familia en donde hay un adicto  presentan problemas físicos  (dolores  de cabeza, infarto, trastornos estomacales, etc.), problemas mentales (trastornos de la memoria, de la concentración, etc.), problemas emocionales (ira, angustia, miedo, resentimiento, etc. ), problemas sociales (pérdida de las amistades, miedo al que dirán, vergüenza con los vecinos y familiares, etc.) y problemas espirituales (alejamiento del ser superior, mentiras, chantaje, violaciones, robos, etc.).

Características de las familias donde se presenta la adicción

Hay varias características típicas de las familias donde se presenta la adicción, además de la predisposición hereditaria. El manejo de la autoridad y del afecto es muy importante en el  inicio y el mantenimiento del consumo de drogas en los miembros de una familia. En la familia donde no hay autoridad o exceso de autoridad es muy probable que se fomente la adicción. Lo mismo ocurre en las familias donde no hay expresión de afecto o donde hay excesivo afecto, que se convierte en sobreprotección.

Características de las familias donde no se presenta la drogadicción

Una investigación del Dr. Augusto Pérez, director del Programa Nacional de Prevención de la Drogadicción en Colombia, muestra que en nuestro medio las familias donde no se presentan problemas de drogadicción tienen las siguientes características:
  • Una buena relación de pareja, con respeto, afecto, capacidad mutua de escuchar y solución de los conflictos sin violencia física o psicológica.
  • Ausencia o bajo consumo de bebidas alcohólicas por parte de los padres y otros familiares cercanos.
  • Ausencia de consumo, por parte de los padres y otros familiares cercanos, de otras drogas, como el tabaco, la marihuana, la cocaína, las pastillas para los nervios o el basuco.
  • Creencias religiosas o espirituales de los padres en un ser superior.
  • Actividades conjuntas de padres e hijos, como comidas, paseos, visitas sociales, eventos escolares y juegos en forma regular.
  • La expresión abierta y cotidiana de cariño y afecto entre los diferentes miembros de la familia mediante abrazos, caricias, palabras o gestos.
  • El reconocer, señalar y hablar en forma explicita, y con regularidad, de las habilidades, capacidades, cualidades y creatividad de cada uno de los integrantes de la familia, manteniendo una actitud de atención sobre sus cambios y desarrollo.
  • El contar con reglas claras y coherentes que sean el fruto de la concertación y el consenso, donde los roles y las relaciones están bien definidos y los limites entre generaciones posibilitan a la vez la diferencia y la armonía.
  • La ausencia de castigos humillantes y juicios degradantes.
  • El diálogo abierto, cariñoso, oportuno y atento sobre los diferentes temas que interesan o preocupan a cualquier miembro de la familia.
  • La presencia de rituales que acerca o unen a la familia tanto en momentos de alegría como de tristeza. Ceremonias para momentos tristes y celebraciones para horas de alegría, que le permiten crear una red de apoyo, solidaridad y sentido de pertenencia.
  • El contar con historias compartidas y recuerdos sobre sus antepasados, su lugar de origen, hechos extraordinarios realizados con personas de su grupo y acciones familiares que han recibido reconocimiento del grupo social.
  • Ausencia de desautorización de uno de los padre hacia el otro. Las naturales discrepancias que se presentan entre los padres durante el diario vivir son conversadas y resueltas por la pareja en ausencia de los hijos.
  • En el marco del respeto a los valores familiares, tanto los hijos como los padres pueden escoger con libertad sus creencias religiosas, la manera de vestir, los gustos, el trabajo y otras cosas.
Cada una de estas características pueden servirte de guía para aquellos padres que desean que sus hijos tengan la menor probabilidad de involucrarse en el consumo de drogas.

Facilitadores y coadictos

Generalmente el adicto tiene uno o varios facilitadores. Un facilitador es un persona (usualmente la madre o la esposa del adicto) que “alcahuetea” la adicción. El facilitador generalmente siente mucho amor, mucho temor o mucha ira, y estas tres emociones no le permiten actuar en una forma adecuada.
Se llama coadicto a la persona que crea dependencia del adicto. Así como el alcohólico necesita el alcohol, así el coadicto necesita del adicto. Las personas coadictas han sido generalmente criadas en hogares donde experimentaron situaciones desagradables: tales como peleas, discusiones, violencia, maltrato, consumo de drogas, divorcio y demás trastornos de los padres. La persona  coadicta tiene mucho miedo de ser rechazada y generalmente ama en una forma obsesiva (igual que el adicto) lo que lleva a una relación enferma entre la persona adicta y la persona coadicta.
La persona con la enfermedad de la coadicción tiende  asumir la responsabilidad del adicto. Si por ejemplo el adicto pierde  su empleo (a causa de sus acciones) la persona coadicta se consigue un empleo y comienza a producir dinero para responder por las obligaciones del adicto. Familias Anónimas, un grupo de apoyo para familiares de alcohólicos y drogadictos, publico una carta abierta de un drogadicto que resume lo que no se debe hacer cuando se tiene un familiar drogadicto.
La persona coadicta prefiere racionalizar o minimizar la adicción en vez de aceptar que su padre, hermano, cónyuge o hijo es adicto. Generalmente la persona coadicta se busca excusas para explicarse, por ejemplo, porque su adicto consume drogas. Las más comunes son:

“El problema son los amigos, que lo inducen a tomar trago y usar drogas, si él no tuviese esos amigos, no lo haría”.

“El problema es que su mujer no lo comprende, si no se hubiera casado con ella, él no sería así.”

“El problema es que él tiene mucho trabajo, si no fuera por eso, él no consumiría drogas”.

El hecho real es que el adicto consume droga porque tiene una enfermedad, pero para el coadicto es muy difícil aceptar que su adicto es enfermo, que es un drogadicto.

La persona coadicta elimina  o mitiga las consecuencias negativas del comportamiento adictivo. Esto permite que las acciones autodestructivas del adicto continúen por mucho más tiempo del que durarían si el enfermo no contara con el apoyo del coadicto. El adicto solo, sin que lo ayuden, se vive metiendo en problemas. Si cada vez que el adicto se mete en problemas, sufre las consecuencias negativas de su adicción, es muy probable que pare rápidamente. Pero si cada vez que el adicto se mete en problemas, aparece el coadicto y le resuelve los problemas, lo que ocurre es que el enfermo va ha continuar con su adicción por mucho tiempo.

Generalmente el coadicto se enfrenta al adicto en una forma agresiva, esto despierta la ira del adicto e impide que el enfermo reciba el mensaje correctamente, no es lo mismo decirle al adicto:

“Eres un desgraciado que está destruyendo nuestras vidas cada vez que usas drogas, cada vez que llegas borracho te odio más”.

que decirle:

“Siento que estas destruyendo nuestras vidas cada vez que usas drogas, cada vez que llegas borracho, siento que mi amor por ti disminuye”.

Cuando se critica a un adicto, es muy importante no agredirlo, es mejor decirle lo que nosotros sentimos cuando el usa drogas sin insultarlo.



Hijos de los adictos

Los expertos han detectado que los adictos tienen generalmente hijos con características típicas (Muñoz, 1987; Velasco, 1988). 

Las investigaciones científicas muestran que los adictos tienen  cuatro grandes  tipos de hijos: “El héroe familiar”, “El rebelde”, “El retraído”,  y “El payaso”. Cada uno de estos tipos de personas ha sido estudiado detenidamente, veamos las principales características de cada uno de estos:

El héroe familiar

Este es generalmente el hijo o la hija mayor del adicto. Es el que más ayuda a la familia. Da la apariencia de tener éxito en la vida pero internamente sufre de soledad, ira, perfeccionismo, depresión y ansiedad. 

Usualmente el héroe familiar cree que no tiene problemas, y esto es apoyado por el gran éxito económico que estas personas logran con base en ser supremamente responsables y trabajadores. 

Algunos especialistas los llaman “alcohólicos del trabajo” (adicción al trabajo). La gran mayoría trabajan en la ciencia de la salud o el comercio. 

Estas personas tienen tendencia a tener dolor de cabeza, úlceras y enfermedades del corazón. Necesitan tratamiento profesional.

El rebelde

Generalmente no es el hijo mayor y no puede competir con su hermano el héroe, ya que este se roba la atención de la familia. 

El rebelde se convierte en la “oveja negra” de la familia para llamar la atención. Busca apoyo fuera del núcleo familiar, lo que lo lleva a salir de la casa desde muy temprana edad. Consume desde muy joven alcohol y otras drogas, tiene problemas escolares, sociales y legales. Su vida sexual es promiscua y si es mujer tiene embarazos no planificados desde muy joven. 

El rebelde es una persona que siente mucha soledad, ira, miedo y rechazo.

Generalmente es la primera persona que busca ayuda profesional en la familia.

El retraído

Generalmente es una persona tranquila, sin problemas, con tendencia a engordar y que se aparta de la familia y de los amigos. 

El retraído siente soledad, pena, baja autoestima, ira, inseguridad y sentimiento de culpa. No exige mucho de la familia y pide muy poca ayuda a los que le rodean. Pueden presentarse intentos de suicidio, muchas veces desconocidos por los demás, que generalmente lo ven como un ser maravilloso, que nunca  causa problemas.

El retraído tiene problemas para tener relaciones sociales y sexuales. La obesidad es típica de estas personas, que al igual que sus hermanos, necesita asesoría profesional.


El payaso

Por lo general dice cosas simpáticas, sin importancia, entretenidas y tiene muy buen humor. 

Tiene problemas para resolver problemas familiares por la tendencia que tiene a reírse de ellos y de las preocupaciones. Le es difícil tomar la vida en serio. Sus verdaderos sentimientos son inseguridad, miedo, confusión y soledad. 

Pueden volverse drogadicto, pero no tan jóvenes como su hermano rebelde. También están propensos al suicidio.